Masacre en Antioquia: siete recolectores de café asesinados en Betania.

Estos pueblos son como el varón de dolores, expertos en sufrimientos de todo tipo,
en tiempos de paz y en tiempos de guerra, con rostros tan desfigurados que nadie quiere
mirarlos a la cara porque da asco verlos, y porque nos quitan la tranquilidad con la que
vivimos inconsciente e irresponsablemente a pesar de que debiéramos mirarlos pues son
producto de nuestras manos. ¿Quién defiende actualmente su causa?

Para administraciones de EE UU, el gobierno de Colombia es el más amado de Sudamérica por su sumisión política, económica y militar. Hoy ese vasallo está en crisis.

La tierra no fue facilitada a los campesinos, comunidades indígenas, afrodescendientes y guerrilleros desmovilizados. Sigue siendo de latifundistas, mineras, petroleras y corporaciones internacionales, estrechamente ligadas al poder político y militar. Por eso el país gobernado por Duque sigue teniendo alta pobreza y poco trabajo formal: sobre 22 millones de empleados, 9.5 millones son trabajadores por cuenta propia o independientes.

No sólo no dieron la tierra prometida, sino que los grupos paramilitares (y en algunos casos militares), siguieron perpetrando masacres contra la población en varios departamentos. El diario “El Espectador” y la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), han registrado que desde el 5 de enero hasta al 28 de agosto de 2020 hubo 47 masacres y 190 víctimas. Si se cuenta desde la firma de los Acuerdos de Paz de 2016 los asesinados son 400, según el recuento de Indepaz y organismos de derechos humanos.

Esos crímenes buscan mantener el status quo en esas zonas, para que la tierra siga en manos de los latifundistas y el negocio de la droga para los paramilitares y autoridades militares y políticos con ellos relacionados.

Duque no acepta que se hable de “masacres” sino de “homicidios colectivos”. Un cinismo a toda prueba. Son masacres. Y su “honorable” Uribe fue pionero de las mismas y de “falsos positivos”

«Hombres fuertemente armados irrumpieron la madrugada de este domingo en una de las fincas cafeteras de la vereda (caserío) La Julia y dispararon a las personas que estaban en el alojamiento en donde había cerca de 14 recolectores, dejando como saldo siete muertos y tres heridos, pero uno de esos heridos falleció», dijo a Efe el alcalde de Betania, Carlos Mario Villada.

7 de los trabajadores agrícolas asesinados se desempeñaban en la recolección de café.

De acuerdo al diario electrónico El Colombiano, este domingo 22 de noviembre, en horas de la madrugada en una finca de la vereda La Julia, a 5 kilómetros del casco urbano, en Betania, Antioquia, ocurrieron los crímenes.

7 de los trabajadores agrícolas asesinados se desempeñaban en la recolección de café.

De acuerdo a la entidad de DDHH, Indepaz, 303 personas han sido asesinadas en 76 masacres durante el 2020 en Colombia. Antioquia: 18 masacres; Cauca: 12 masacres; Nariño: 9 masacres; Norte de Santander: 6 masacres.

En Betania, la zona de la matanza, operan grupos paramilitares asociados a las denominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC, con el fin de controlar las rutas del narcotráfico. Además, informó Leonardo González de Indepaz, «En 2019 la empresa australiana Metminco llega a la zona para extraer oro de un proyecto denominado Andes, que agrupa los municipios de Andes, Jardín, Betania y Bolívar».

Tras la muerte de trabajadores empobrecidos, una vez más, el narcotráfico y el saqueo de los recursos naturales hacen a sus anchas ante la inexistencia de gobierno alguno. Y menos del mandatario uribista, Iván Duque.

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