¿Por qué tenemos que pagar todos los ciudadanos el arreglo de la iglesia de Dolores?

La Xunta acaba de adjudicar las obras para restaurar la iglesia de Nosa Señora das Dores, con una inversión de 240.000 euros. El objetivo de esta actuación es resolver patologías que impiden la utilización de forma segura «deste importante espazo eclesiástico para a celebración da Semana Santa ferrolá, declarada de Interese Turístico Internacional».

El Gobierno gallego también pone en marcha en Ferrol la licitación de las obras para restaurar la Iglesia de las Angustias con una inversión superior a los 120.000 euros.

El plazo de ejecución es de seis meses, durante los cuales se actuará sobre la fachada, la estructura, la cubierta y el sistema de evacuación de pluviales. 

La Iglesia católica tiene ventajas fiscales, patrimoniales y educativas en el país. En una España moderna, esa institución debe estar sometida a las mismas normas de transparencia, responsabilidad y respeto a la tolerancia que cualquier otra organización.

El PSOE de Galicia  también denunció en 2018 el gasto que se estaba realizando en el Servicio Gallego de Salud (Sergas) mientras se recortaba en sanidad. Este gasto estaba destinado a la contratación de curas para el Sergas. Concretamente, en 2017 esta partida llegaba a los 652.000 euros, cantidad que se incrementó en 2018 alcanzando los 658.000 euros.

El auténtico problema viene al comprobar cómo, aunque la Iglesia es la única que decide sobre los muros de sus templos, quien financia buena parte de su mantenimiento, seguridad y personal son las administraciones públicas. Además, tanto el Estado como las distintas administraciones regionales, provinciales o municipales también financian la conservación de estos templos, con infinidad de convenios que sería imposible relatar en un artículo. Ese dinero proviene de la casilla de la Renta, que a su vez se detrae de los Presupuestos Generales del Estado. Teniendo en cuenta que el sistema se implantó en 1987, la cantidad que la Iglesia católica ha podido recibir para la restauración de su patrimonio superaría los dos mil millones de euros.

Este es un texto que Marcos sitúa en el “camino de surgimiento de la Iglesia, un texto que el evangelio interpreta como vocación frustrada de un hombre que quiere seguir a Jesús, pero no puede pues se lo impiden las riquezas (como puede pasar a nuestra Iglesia)Y poniéndose en camino se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Él le contestó: ¿Por qué me llamas bueno? Sólo Uno es bueno: Dios. Ya conoces los mandamientos: No matarás, no adulterarás, no robarás, no darás falso testimonio, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre. El replicó: Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven. Jesús, mirándole, le amó y le dijo: Una cosa te falta: vete, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme. Ante estas palabras, él suspiró y se marchó entristecido, porque poseía muchas riquezas (Mc 9, 17-21). La riqueza verdadera de la Iglesia no son unas propiedades de tierras y fincas, de edificios y de catedrales/museos. La riqueza de la Iglesia es su generosidad (vende lo que tienes…) y su solidaridad (dáselo a los pobres), en clave de experiencia más alta de gratuidad y misterio (ven y sigueme), en la línea del «ciento por unos», en familias y amigos, casas y campos… 

A medida que el movimiento cristiano se fue convirtiendo en “iglesia y culto”, en religión, el reino de Dios se fue despolitizando y espiritualizando, desligándose de la historia y refiriéndose al más allá. Los pobres fueron dejando de ser sujetos y convirtiéndose en objeto de atención caritativa. Y cabe preguntarse: ¿la Iglesia institucionalizada ha sido instancia crítica y transformadora de estructuras sociales injustas o se ha limitado al socorro de sus víctimas?  El apostolado es, ante todo, la ejemplaridad de vida, que tienen que dar, ante todo, los obispos, en este mundo tan egoísta y empobrecido. Y la “religiosidad” que tienen que difundir ante todo es la que nos enseña el Evangelio: “Religión pura y auténtica a los ojos de Dios Padre es ésta: mirar por la huérfanos y viudas en sus necesidades y no dejarse contaminar por el mundo” (Sant 1, 26-27).

En la Iglesia de Jesús, las piedras vivas somos nosotros, y Jesús nos pide que edifiquemos su Iglesia; y no como una pequeña capilla donde sólo cabe un grupito de personas. Nos pide que su Iglesia sea tan grande que pueda alojar a toda la humanidad, que sea la casa de todos. Jesús me dice a mí, a ti, a cada uno: <<Vayan, y hagan discípulos a todas las naciones.>> La iglesia del Nuevo Testamento es un grupo de personas llamadas por Dios a salir de esta sociedad, aun si se reúnen en un salón alquilado o en una colina cubierta de hierba. Por ejemplo, el apóstol Pablo saludó a la iglesia —la congregación de personas— que se reúne. Así que un edificio sin adoradores no puede llamarse una iglesia en el sentido bíblico. La iglesia del Nuevo Testamento es un grupo de personas llamadas por Dios a salir de esta sociedad, aun si se reúnen en un salón alquilado o en una colina cubierta de hierba. Por ejemplo, el apóstol Pablo saludó a la iglesia —la congregación de personas— que se reunía en la casa de Priscila y Aquila en Roma (Romanos 16:3-5).

Tampoco debemos olvidar que la primitiva cristiandad fue perseguida como impía y enemiga del estado tanto por el poder estatal romano como por los filósofos gentiles. En esa línea, también hoy los cristianos tenemos que ser ateos: No creemos en los dioses del estado, ni el Dios‒Dinero.

¿Cuáles son las raíces, la historia, de la iglesia? ¿Qué es lo que aparta a las personas que Dios llama suyas? ¿Cómo utiliza Dios la iglesia para alcanzar sus propósitos? ¿Qué hace la iglesia por nosotros y qué deben hacer sus miembros por la iglesia? ¿Cómo podemos ser parte de lo que Dios está haciendo por medio de su iglesia?

El señorío del Cristo crucificado por política, sólo se puede extender liberando a los hombres de unas formas de dominio que les hacen menores de edad y les vuelven apáticos, sacándoles de las religiones políticas que les esclavizan.

Cuando Jesús dijo: “. . . edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18), estaba diciendo que la iglesia —su pueblo escogido— nunca iba a extinguirse. Estaría viva, un cuerpo cálido y afectuoso de creyentes que luchan por servir a Dios, hacer su obra y apoyarse mutuamente. En la actualidad, con tantos grupos y organizaciones que compiten y están en conflicto entre sí, ¿cómo podemos reconocer la iglesia que Jesucristo edificó?

Si los españoles seguimos siendo católicos, lo disimulamos muy bien. Según un estudio del año pasado del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dos tercios de los ciudadanos declaran serlo, pero solo dos de cada diez van a misa. 

Las razones del declive son diversas, pero todas llevan al mismo punto: la Iglesia y el público al que se dirige viven en siglos diferentes y aspiran a modelos de sociedad cada vez más incompatibles. El papa Francisco lo explica mejor en una de las citas que le atribuye la película Los dos papas: “Hemos pasado estos últimos años censurando a cualquiera que no estaba de acuerdo con nosotros sobre el divorcio, el control de la natalidad y la homosexualidad. Mientras nuestro planeta estaba siendo destruido y la desigualdad creció como un cáncer. […] Todo el tiempo, el peligro real estaba dentro”.

El jesuita José Ignacio González Faus, uno de los dos o tres grandes teólogos españoles, advierte de las presiones en las que se mueve el Papa Francisco y defiende que la Iglesia se desprenda de sus bienes en favor de los pobres. En un mundo marcado por el gran dolor y la lucha de unos hombres contra otros, sólo la Cruz puede ser punto de partida y centro de nuestro lenguaje de Dios. 

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2 comentarios en “¿Por qué tenemos que pagar todos los ciudadanos el arreglo de la iglesia de Dolores?

  • el 10 noviembre, 2020 a las 4:06 pm
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    Excelente comentario, pero se queda corto con la multitud de beneficios de la Iglesia Católica en un pais aconfesional.
    La multitud de iglesias restauradas en Galicia con dinero público y que no pueden visitar por los gallegos ya que estan cerradas y no tienen ningun horario de visita, y la Xunta calla la boca.

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  • el 10 noviembre, 2020 a las 4:59 pm
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    Que verguenza. Y la gente muriendose por falta de medicos y enfermeras. El dinero publico psra lo publico y que casa uno se pague su fe, sus csprichos, y su polbo a mugardesa….señor Feijoo, con mi dinero NO!!!!!!!

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