Pedro Casaldáliga, un obispo conforme al Corazón de Dios.

Pedro Casaldáliga, ingresado por problemas respiratorios.

El obispo catalán, de 92 años, ve agravado su estado por la edad y el párkinson que padece

El obispo catalán Pedro Casaldáliga está ingresado en el hospital de São Félix do Araguaia, en el Brasil, donde se encontraba trabajando desde sus proyectos humanitarios y de ayuda a los más vulnerables. Según han explicado en las redes sociales los responsables de las asociaciones Araguaia y ASA –con las que trabaja Casaldàliga-, su internamiento hospitalario ha sido debido en graves «problemas respiratorios, agraviados por el parkinson que sufre y la edad avanzada» que tiene. Y es que el obispo tiene ya 92 años.

Desde las asociaciones aseguran que Casaldàliga «está acompañado en todo momento y muy cuidado», y ha pedido «seguir en plegaria por su salud».

Casáldaliga es un obispo que me recuerda al Jesús de los Evangelios. Un obispo en consonancia con las enseñanzas de su Maestro, que dio prioridad a las debilidades, a la comprensión y al perdón.

Un obispo al que admiro como persona comprometida y consecuente con lo que es y representa. El ha escogido lo pequeño, lo débil, lo oscuro. El hombre elige lo grande, lo fuerte, lo que tiene relieve, lo impresionante. Es natural que así sea, porque el hombre no puede conseguir que lo débil sea fuerte, o que el pequeño sea grande, y Dios sí. “El Señor hizo en mi cosas grandes” (Lc 1,49). Dios puede romper el cántaro y hacerlo nuevo y enderezar lo torcido y curar lo deteriorado.

Más que el Jesús glorificado, sabio y triunfador, impresiona el Cristo débil, es decir, el Cristo kenótico de Flp 2, 6-11, aquel que se “despoja” de su divinidad fuerte, de su señorío impositivo (del Reino entendido como imposición externa), para hacerse desde dentro hermano de los hombres que sufren, de los crucificados. Jesús aparece así como alguien que tantea, como aquel que va buscando por encarnación real en la historia conflictiva, desde los derrotados de la tierra

El objetivo de Casaldàliga era llevar la bendición y la fe cristianas al pueblo matogrosense, pero no tardó demasiado en entender la situación de marginalidad de sus gentes. Pronto empezó a cuestionar según qué relaciones sociales implícitas y se negó a casar y bautizar más hijos de ‘fazendeiros’. Su actuación le mereció enseguida amenazas de muerte y de expulsión del país. Don Pedro había entendido su misión real –»la teología es teología de la liberación o no es teología»– y se había convertido en el enemigo de la expansión rural –colonial, capitalista– en la Amazonía brasileña.

Demostrando siempre más fidelidad al pueblo que a Dios, el sacerdote catalán sobrevivió a 10 malarias, calores infernales, lluvias torrenciales y a varios tiroteos.

Así fue la consagración episcopal de Casaldáliga - Casaldàliga-Causes

El 23 de octubre de 1971, en su consagración como obispo de la Prelatura de São Félix do Araguaia, vasta región que abarca aproximadamente 150.000 kilómetros cuadrados, Don Pedro trasgredió los ortodoxos protocolos católicos: «Tu mitra será un sombrero de paja sertanejo (…) / Tu báculo será la verdad del Evangelio y la confianza de tu pueblo en ti. / Tu anillo será la fidelidad de la Nueva Alianza del Dios Liberador y la fidelidad al pueblo de esta tierra (…)». Este era el texto, poema propio, de la invitación a la ceremonia.

Defensor de una reforma agraria «justa y radical», del Movimiento Sin Tierra y de territorios indígenas libres de la agresiva aculturización civilizatoria, el sacerdote catalán, incansable, ha dado todas esas luchas en la práctica y en todas las esferas de su vida. Dios pone sus tesoros de incalculable valor en vasos de barro, porque se deleita en hacer lo imposible de la nada.

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