¿Es diosa la pachamama?¡Gran revuelo han causado las imágenes o figuras que se usaron en ceremonias al inicio del Sínodo Panamazónico en los jardines de El Vaticano!

¿Es diosa la pachamama? ¡Gran revuelo han causado las imágenes o figuras que se usaron en ceremonias al inicio del Sínodo Panamazónico en los jardines de El Vaticano!

¿Qué dijo el papa sobre las plumas que usan indígenas en la cabeza?

«Me dio mucha pena escuchar aquí dentro un comentario burlón, sobre ese señor piadoso que llevó las ofrendas con plumas en la cabeza. Díganme: ¿Qué diferencia hay entre llevar plumas en la cabeza y el ‘tricornio’ que usan algunos jerarcas de nuestros dicasterios?», se preguntó el pontífice argentino delante de los más de 250 participantes.

El papa criticó las «palabras ofensivas» contra los indígenas y rechazó las «colonizaciones ideológicas» destructoras o reductoras.

“Rechazamos la evangelización al estilo colonialista”, dice el documento del sínodo de la Amazonia, que reconoce que la espiritualidad indígena también es una teología y que las costumbres indígenas o las expresiones religiosas populares no son paganas, y los representantes de la iglesia deben acompañarlas. Hablan de “promover un diálogo intercultural en un mundo global” y para eso proponen crear centros de investigación y pastorales que, junto con indígenas, recopilen, estudien y sistematicen las tradiciones de los grupos étnicos amazónicos “para favorecer el trabajo educativo” en Latinoamérica que se llamaría “Observatorio Social Pastoral Amazónico”.

Según el documento, la Iglesia Católica reconoce «oficialmente“ que son las culturas indígenas de la Amazonia las que han protegido los bosques y el agua de la región durante miles de años, gracias precisamente a su relación con la naturaleza. «Esto se refleja en la creencia y los ritos sobre el actuar de los espíritus de la divinidad, llamados de innumerables maneras, con y en el territorio, con y en relación con la naturaleza. Reconozcamos que desde hace miles de años han cuidado su tierra, sus aguas y sus bosques, y han logrado preservarlos hasta hoy para que la humanidad pueda beneficiarse del goce de los dones gratuitos de la creación de Dios”.

Rechazamos la evangelización al estilo colonialista”, dice el documento, que reconoce que la espiritualidad indígena también es una teología y que las costumbres indígenas o las expresiones religiosas populares no son paganas, y los representantes de la iglesia deben acompañarlas. Hablan de “promover un diálogo intercultural en un mundo global” y para eso proponen crear centros de investigación y pastorales que, junto con indígenas, recopilen, estudien y sistematicen las tradiciones de los grupos étnicos amazónicos “para favorecer el trabajo educativo” en Latinoamérica que se llamaría “Observatorio Social Pastoral Amazónico”.

Proponen una red de comunciación indígena Panamazónica para difundir “el buen vivir” y el cuidado de la naturaleza, y la creación de una red escolar de educación bilingue (algo parecido a la iniciativa Fe y Alegría) y de una Universidad Católica Amazónica.

También citan el informe de la Comision Interamericana de Derechos Humanos presentado en septiembre por la REPAM sobre vulneración de derechos a pueblos indígenas de la Amazonia, y anuncian que están del lado de estos, no de las compañías mineras o de la impunidad, y que asumirán una campaña de desinversión de compañías extractivas relacionadas al daño socioambiental en las que El Vaticano invierte. Según Patricia Gualinga, indígena amazónica y auditora del Sínodo, ya serían 130 (de unas 700) las desinversiones de la Santa Sede. También llama a una transición energética radical. “A todos nos corresponde ser guardianes de la obra de Dios”, dicen.

Propusieron definir “el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, el prójimo, la comunidad, el ambiente”.

Monseñor Felipe Arizmendi sobre conflictos socioambientales en América  Latina: El lugar de la Iglesia es estar con los pueblos y las comunidades |  Red Eclesial Panamazónica

Monseñor Felipe Arizmendi, obispo emérito de la diócesis de San Cristóbal de las Casas en Chiapas, México, reflexiona en el periódico vaticano L’Osservatore Romano acerca de las imágenes de la pachamama presentes durante el Sínodo para la Región Panamazónica.

Ver

Gran revuelo han causado las imágenes o figuras que se usaron en ceremonias al inicio del Sínodo Panamazónico en los jardines de El Vaticano, en la procesión inicial desde la Basílica de San Pedro al Aula Sinodal, en las que participó el Papa Francisco, y después en otras iglesias de Roma. Algunos condenan estas acciones como si fueran una idolatría, una adoración a la “madre tierra” y a otras “divinidades”. Nada de eso hubo. No son diosas; no fue un culto idolátrico. Son símbolos de realidades y vivencias amazónicas, con motivaciones no solo culturales, sino también religiosas, pero no de adoración, pues esta se debe solo a Dios. Es mucho atrevimiento condenar al Papa como idólatra, pues nunca lo ha sido ni lo será. Al final de la ceremonia en los jardines vaticanos, le pidieron una palabra y se limitó a orar con el Padre nuestro. No hay otro dios que nuestro Padre del cielo.

Hace años, en un encuentro del CELAM que me tocó coordinar en Cochabamba, Bolivia, sobre los diferentes nombres de Dios en las culturas originarias del Cono Sur, pregunté a un indígena aymara si, para ellos, la pachamama (la madre tierra) y el inti (el padre sol) son dioses, y me respondió: Quienes no han recibido la evangelización, los consideran dioses; para quienes ya fuimos evangelizados, no son dioses, sino los mejores regalos de Dios. ¡Estupenda respuesta! ¡Eso son! Son manifestaciones del amor de Dios, no dioses.

En mi anterior diócesis, cuando yo escuchaba que con mucho cariño y respeto se hablaba de la “madre tierra”, me sentía molesto, pues yo me decía: Mis únicas madres son mi mamá, la Virgen María y la Iglesia. Y cuando veía que se postraban para besar la tierra, más me incomodaba. Pero conviviendo con los indígenas, comprendí que no la adoran como a una diosa, sino que la quieren valorar y reconocer como una verdadera madre, pues es la que nos da de comer, la que nos da el agua, el aire y todo lo que necesitamos para vivir: No la consideran una diosa; no la adoran; solo expresan su respeto y oran dando gracias a Dios por ella.

Lo mismo me pasaba cuando veía que se dirigían hacia los cuatro rumbos del universo, los puntos cardinales, les hacían reverencia, oraban y se dirigían también al sol con todo respeto. Antes de conocerlos y compartir la vida y la fe con ellos, sentía la tentación de juzgarlos y condenarlos como idólatras; después, aprecié su respeto a estos elementos de la naturaleza que nos dan vida, y me convencí de que no los adoran como dioses, sino como obra de Dios, regalo suyo para la humanidad, y de esta forma también educan a sus hijos para no destruirlos, sino cuidarlos y respetarlos. No son idólatras. Quienes eso afirmen, no los conocen y los juzgan a distancia, desde lejos y desde fuera. La tierra y el sol son creaturas de Dios y solo a Él adoramos.

Pensar

Dice la Biblia: “Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra” (Gn 2,7), El miércoles de ceniza se nos recuerda: “Acuérdate que eres polvo y al polvo has de volver”. Esta es la realidad de todos los humanos.

En el Documento de Aparecida damos el calificativo de “madre” a la hermana tierra, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, que no era idólatra: “Con los pueblos originarios de América, alabamos al Señor que creó el universo como espacio para la vida y la convivencia de todos sus hijos e hijas y nos los dejó como signo de su bondad y de su belleza. También la creación es manifestación del amor providente de Dios; nos ha sido entregada para que la cuidemos y la transformemos en fuente de vida digna para todos. Aunque hoy se ha generalizado una mayor valoración de la naturaleza, percibimos claramente de cuántas maneras el hombre amenaza y aun destruye su ‘hábitat’. “Nuestra hermana la madre tierra” (Cántico de las criaturas, 9) es nuestra casa común y el lugar de la alianza de Dios con los seres humanos y con toda la creación. Desatender las mutuas relaciones y el equilibrio que Dios mismo estableció entre las realidades creadas, es una ofensa al Creador, un atentado contra la biodiversidad y, en definitiva, contra la vida. El discípulo misionero, a quien Dios le encargó la creación, debe contemplarla, cuidarla y utilizarla, respetando siempre el orden que le dio el Creador” (DA 125).

Y para quitar toda duda sobre la actitud del Papa, basta recordar esto que escribió en Laudato si’: “Cuando tomamos conciencia del reflejo de Dios que hay en todo lo que existe, el corazón experimenta el deseo de adorar al Señor por todas sus criaturas y junto con ellas, como se expresa en el precioso himno de San Francisco de Asís: Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas…” (No. 87). “Las criaturas de este mundo no pueden ser consideradas un bien sin su dueño: «Son tuyas, Señor, que amas la vida» (Sb 11,26). Esto provoca la convicción de que, siendo creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde” (No. 89). “Esto no significa igualar a todos los seres vivos y quitarle al ser humano ese valor peculiar que implica al mismo tiempo una tremenda responsabilidad. Tampoco supone una divinización de la tierra que nos privaría del llamado a colaborar con ella y a proteger su fragilidad” (No 90).

Actuar

Como dice Jesús, no juzguemos ni condenemos como idolatría lo que no es. Conozcamos más a fondo las culturas originarias. Y es nuestra tarea compartir el Evangelio de Jesús, que nos libera de idolatrías, cuando las hubiere.    

Fuentes: https://ojo-publico.com/1425/sinodo-amazonico-ecocidio-es-el-nuevo-pecado-para-los-catolicos

https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2019-11/diosa-pachamama-arizmendi.html

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