¿Tiene miedo el Papa Francisco? Ha muerto Casaldáliga y el Papa no ha dicho nada…

La Iglesia necesita que todos seamos profetas», es decir, «hombres de esperanza», siempre «directos» y nunca «débiles», capaces de decir al pueblo «palabras fuertes cuando hay que decirlas» y de llorar juntos si es necesario. He aquí el perfil de profeta delineado por el Papa Francisco. Un verdadero profeta es aquello que es capaz de llorar por su pueblo y también de decir las cosas fuertes cuando debe decirlas. No es tibio, siempre es así, directo». Por eso, continuó Francisco.

Una característica que distingue al verdadero del falso profeta es que el primero experimenta siempre el rechazo de su pueblo. Hay dos razones que explican este rechazo: ser conocido por los suyos y anunciarles la verdad, que siempre es antipática por exigente. Los grandes profetas del Antiguo Testamento sufrieron este destino y algunos lo consumaron con el martirio. La vocación profética, que procede de la llamada directa de Dios, como en el caso de Isaías, Jeremías y Ezequiel, les situaba ante su pueblo como voceros de calamidades. 

¿Cuál es la diferencia ente los profetas de almohadilla y los verdaderos profetas de Yahvé? El predicador o creyente que no conoce la diferencia está en un terreno peligroso. Los profetas de almohadilla no tienen fundamento de santidad sobre el cual edificar. Ezequiel dijo, “Su cimiento será descubierto…” (Ez. 13:14).

Los profetas de almohadilla estaban construyendo paredes con mezcla de cal y arena sin consistencia, o sea como un lodo suelto, y pintadas las grietas por encima con cal para blanquear las paredes. Lo peor de todo, es que su mensaje y la manera, “entristecieron los corazones de los justos a causa de sus falsedades” (Ez. 13:22).

48 horas con Pedro Casaldáliga, el teólogo de la Liberación que ...

Pedro casaldáliga, con sus actitudes proféticas y valientes contra los terratenientes y su defensa a ultranza de los indígenas y desposeídos, tuvo serios problemas con las autoridades del país. Muchas veces estuvo amenazado de muerte. Me pregunto entonces ¿A qué se debe el silencio del Papa Francisco? ¿Qué fuerzas ocultas han podido actuar, bien desde los poderes políticos, económicos o eclesiales, para que el Papa Francisco no haya dicho ni una sola palabra por la gran pérdida de un profeta, un profeta actual como Pedro Casaldáliga? Sería porque Pedro supo plantar cara al Vaticano y al mismo papa Juan Pablo II en aquella carta larga que le escribió en 1986. En 1988 también  fue llamado al Vaticano a rendir cuentas sobre su conducta y orientación pastoral y cuando, al jubilarse, quisieron sin éxito trasladarlo fuera de Sao Félix de Araguaia  tuvo que plantarse con valentía y resistir. La persona de Pedro Casaldáliga ha sido una denuncia testimonial frente a todo abuso de poder, frente a la explotación de la Tierra, de los derechos de los más pobres y humildes… 

Casaldàliga vivía pobremente y vibraba con el evangelio. Se le estremecían las entrañas y el alma ante las injusticias y las masacres de los indios y campesinos. Fue un hombre libre como el viento y coherente. Proclamaba lo que vivía y vivía lo que proclamaba. Lúcido, observador de la realidad social y crítico frente al sistema capitalista neoliberal que deshumaniza y explota a los seres humanos y a la naturaleza. Soñador de una nueva humanidad. Apasionado por la utopía del Reino de Dios. Seguir a Jesús significaba para P. Casaldáliga identificarse con el proyecto del Reino de Dios y vivir entregado enteramente a construir un Reino de igualdad y fraternidad. El reino de Dios fue el horizonte de todo su ser y su hacer. Lo decía continuamente: “Yo, pecador y obispo, me confieso de soñar con la Iglesia vestida sólo de Evangelio y sandalias, de creer en la Iglesia, a pesar de la Iglesia algunas veces

¿Entonces por qué el papa Francisco guarda silencio? ¿Será que el Papa tiene miedo a un cisma? No olvidemos que  El papa Francisco, fue atacado frontalmente por católicos conservadores que lo tildaban de «comunista» Algunos obispos católicos conservadores, en particular en Estados Unidos, consideran que el papa argentino habla demasiado de desigualdades sociales, de migrantes y excluidos, en detrimento de puntos de la doctrina tradicional sobre la familia o la moral sexual. Algunos incluso han llegado a pedir su dimisión argumentando que Francisco siembra «la confusión» entre los creyentes. «No tengo miedo de cismas. Rezo para que no haya ninguno, porque está en juego la salud espiritual de mucha gente», insistió el papa, recordando los varios cismas que ha atravesado la Iglesia en su historia. Sin embargo el padre Sosa afirmaba en septiembre de 2017: “No hay duda de que hay una lucha política dentro de la Iglesia» Interrogado sobre la difícil situación del Papa. «Las criticas miran a la sucesión”, agregaba.

 Estos católicos conservadores que atacan al papa son clérigos, pero no son cristianos. Estos clérigos tienen que volver a poner el evangelio cabeza arriba, que lo tienen cabeza abajo. El Papa y la iglesia de Roma (y el conjunto del cristianismo) no se gobiernen desde arriba, sino desde el impulso del evangelio y desde la misma responsabilidad y comunión de los creyentes, que se vinculan por gracia y servicio a los pobres. La Iglesia debe volver al centro que se encuentra en la periferia de los pobres y expulsados de nuestro tiempo, para ofrecer desde allí un camino de evangelio para todos los pueblos (Mt 28, 16-20). En esta nueva situación ha de encontrar su lugar el  papa Francisco.

Afirman Maturana  y Bloch, que las emociones básicas en su diversidad son todas y cada una importantes y necesarias, de forma tal que el fluir permanente de las emociones es el que permite la plenitud. Los temores que enfrentamos los seres humanos son los mismos en todos los lugares y todos podemos experimentarlos, estos se expresan según las amenazas que podemos experimentar a lo largo de nuestra existencia. Sin embargo, a pesar de las reacciones que provoca el miedo es necesario como una voz de alarma ante los peligros existentes, de tal forma que contribuye a la supervivencia de las especies. Pero para los seguidores de Jesús, sin embargo, aquellos que confían en las promesas de Dios de que él preservará a sus hijos, hay libertad gloriosa de todo temor. De hecho, todos los que vienen a estar debajo del señorío de Cristo nunca más volverán a tener temor si echan mano del siguiente secreto: La verdadera libertad del temor consiste en rendir totalmente la vida de uno en las manos del Señor.

Jesús brindó el mejor ejemplo de este tipo de renuncia santa cuando fue a la cruz. Justo antes de entregar su espíritu, él clamó en voz alta: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46). Cristo colocó el cuidado, tanto de su vida, como de su futuro eterno, en la custodia del Padre. Y, al hacerlo, colocó las almas de cada una de sus ovejas en manos del Padre.

¿Acaso no dijo Jesús que tenía el poder tanto para dar su vida como para tomarla de nuevo? (Juan 10:18). Dado que él tenía el poder de “volver a tomar su vida”, ¿por qué renunció a ella, poniéndola en las manos de Dios para ser preservada? La respuesta es simple: Jesús hizo esto para dar un ejemplo de confianza que todas sus ovejas siguieran.

¿Cómo es posible que los creyentes se mantengan firmes y estables? El autor de Hebreos nos responde: Debemos ver a Jesús en todo lo que está sucediendo en nuestras vidas (Hebreos 2:9).

“¿Quién dijo miedo habiendo Pascua? Somos el pueblo de la esperanza, el pueblo de la Pascua; nuestra fe cristiana es esperanza, es confianza. Esperanza confiada en el Dios de la vida, del amor, de la libertad, de la paz, en su Reino.” Pedro Casaldáliga

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