¿Por qué se acelera la decadencia de la Iglesia católica?

Las nuevas cifras, publicadas el 19 de noviembre, revelan que la Iglesia perdió 31.772 miembros en 2019, lo que equivale al 1,1% del total de miembros de la Iglesia Católica en Suiza. Esto supone un aumento del 25% con respecto al año anterior, cuando se fueron 25.366 personas.

Los obispos suizos dijeron que «en el entorno actual, la misión de la Iglesia sólo puede cumplirse con grandes obstáculos» y mostraron su confianza en que un nuevo «proceso», conocido como «Juntos en el camino de la renovación de la Iglesia», ayude a revivir la fe en Suiza.

Los obispos dijeron en septiembre de 2019 que era probable que dicho «proceso» examinara cuestiones como la transmisión de la fe, el papel de la mujer en la Iglesia, el celibato y los viri probati (la ordenación al sacerdocio de hombres maduros y casados), así como el abuso de poder. Pero subrayaron que el «proceso» no sería el mismo que el controvertido «Camino Sinodal» en Alemania.

Un estudio del Pew Research Center demuestra que cada vez más personas deciden dejar de abonar el tributo. Para ello, se dan de baja de sus iglesias, un fenómeno impensado algunas décadas atrás.

La Iglesia católica alemana perdió el año pasado un número récord de fieles, mayor aún que en 2010, un año marcado por casos de pederastia, anunció este viernes la Conferencia Episcopal alemana.

Más de 280.000 residentes en Alemania abandonaron la Iglesia Católica en 2014, lo que supone 39.000 más que el año anterior.

 España también deja de ser católica: hay más ateos o no creyentes que católicos practicantes

El desenganche de la juventud es brutal…De los 25 años en adelante y hasta, al menos los 65 años, la práctica religiosa regular entre los españoles que se dicen católicos es del 8%

Cuando Manuel Azaña dijo “España ha dejado de ser católica” se refería al Estado…Hoy, en cambio, es la sociedad la que ha dejado de ser católica. Es mayormente laica.

La iglesia debe reformarse o morir, tiene razón el teólogo José María Castillo cuando afirma: «Lo más urgente ahora es recuperar el evangelio. Las grandes preocupaciones aparecen ahí: los enfermos, los pobres, y las relaciones humanas… Sin embargo, los gobernantes, que se proclaman católicos y religiosos, luego hacen cosas que uno no entiende. Organizan la economía para que los ricos se hagan cada vez más ricos, están privatizando la medicina para que solo los ricos puedan curarse… Es un escándalo diario. Ante esto la propuesta que yo hago es recuperar del gran relato del evangelio aquello que nos ofrece y que es lo que más nos falta: bondad, transparencia y preocupación por los que más sufren.» Escribió Unamuno una y otra vez, “Sólo existen los intereses económicos de los terratenientes, los industriales y los propietarios de la deuda pública. Quienes invocan los altos deberes para con la patria no hacen más que defender los privilegios de los capitalistas. Derramar la sangre en defensa de la nación es dar la vida para que engorden los cínicos y los explotadores.”

Pero la Iglesia no predica precisamente con el ejemplo. La iglesia no puede limitarse a anunciar la Palabra, suscitar adhesión a la fe y convertirse en una iglesia de rebaños, de masas, o de gente no convertida, sino que debe buscar la transformación de la persona y de la historia por la fuerza del Espíritu. La moral cristiana no puede reducirse al cumplimiento legal de unos preceptos morales o de unos cánones, sino  que se orienta a una vida nueva en el Espíritu, capaz de recrear en cada momento el Evangelio. Los profetas del Antiguo Testamento y el propio Jesucristo critican duramente la conducta de quienes se creen justificados  por el hecho de celebrar con toda corrección el culto a Dios,  mientras olvidan todas las exigencias de la caridad fraterna y de la justicia.

Jesús nos dice: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. No olvidemos tampoco que en la parábola del buen samaritano, el texto condena al sacerdote que consideró más importante seguir hacia su ritual que el pararse y mancharse las manos con el herido, apaleado y dejado tirado al lado del camino.

Cuando dejamos todo esto de lado y no encarnamos el evangelio en nuestras vidas, sino que más bien nos dedicamos a defender la ideología o ideologías que satisfacen nuestras maneras de pensar, deberíamos plantearnos si realmente estamos sirviendo a Dios o al dinero.

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2 comentarios

  1. Es esa la verdad, si la iglesia no cambia todas esas cosas propias de otros tiempos y se pone realmente al día con el Evangelio nos vamos a seguir yendo. Francisco hace lo que puede, pero es en la mentalidad de la gente que perdura esa cosa pesada y llena de amenazas.Ahora la gente piensa, y si no está de acuerdo se va y listo. Cambien!!! Justo miraba la foto que pusieron para este comentario y realmente uno se pregunta: ¿dónde está Jesús?. Esa pompa ridícula digna de reyes de antaño. Y no hablemos de tantos dogmas y tonterías que alejan.

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