¿ Nos merecemos estos políticos?

En Galicia nos preparamos para más de lo que ya teníamos, debemos ir pensando a largo plazo para la llegada o la renovación de un nuevo gobierno que sepa sacar y poner en marcha los recursos que esta Nación, Nuestra Galicia, pone a nuestro servicio.

Necesitamos defender los sectores hundidos por las políticas de Bruselas mediante la creación de riqueza y empleo en las comarcas del interior gallego, defender la pequeña y mediana empresa y los puestos de trabajo vinculados a los ámbitos de la ganadería y la pesca, llevando a cabo la modernización de los mismos y potenciando los ya existentes así como la creación de nuevas industrias vinculadas a sectores productivos de las comarcas del interior. Se hace urgente una política ecológica que impulse un desarrollo sostenible, la lucha contra el cambio climático y contra la impunidad de los monopolios y las multinacionales para contaminar.

No debemos olvidar que El gobierno del PSOE pactó con la UE limitar su construcción naval civil.  Para ello, Galicia debía ser la gran sacrificada, su gran astillero, Astano, debía de renunciar a lo que mejor sabía hacer, construir barcos. ¿Qué importancia tenía está comarca a nivel nacional? ¡Ninguna! ¿Qué granero de votos tenía Andalucía, y cual tenía Galicia? El PSOE sacrificó la industria del norte para obtener subvenciones para el sur.

Hoy más que nunca se necesita un gobierno fuerte, un gobierno que no plantee políticas de maceta sino de gran calado, necesitamos un gobierno que no piense en su partido y si en los gallegos y lo que estos necesitan. Prueba de esto es que en Ferrol hemos salido ganando con el actual alcalde, Ángel Mato, pues hay que reconocerle el haber conseguido un 67% más de votos que Beatriz Sestayo en las municipales, lo que demuestra que esta señora es un lastre para el PSOE de Ferrol. No le faltaba razón a un militante del PSOE cuando afirmaba lo siguiente en un diario local el año en que se presentaba Beatriz Sestayo como candidata a la alcaldía: “El PSOE se ha visto relegado a la posición de tercera fuerza política en la ciudad y  los resultados electorales suponen un retroceso de 12 años. “El peor resultado de la historia” Incluso le pedían su dimisión como Secretaría Xeral por los resultados electorales del PSOE y que dejara también el escaño en el Parlamento gallego para dedicarse en exclusiva a Ferrol.

En numerosas ocasiones en el PSOE también se clamó contra el enchufismo, el amiguismo y el nepotismo, y comprometió la regeneración de estas prácticas en cuanto llegara al poder. Realmente, lo que ha hecho Sánchez en cuanto ha llegado a La Moncloa ha sido mantener y cualificar esas prácticas de las llamadas «puertas giratorias»

Lo que mal empieza mal acaba. Gonzalo Caballero podrá seguir si se lo permiten sus colegas de partido, pero dentro de cuatro años el socialismo en Galicia será residual. La política de amiguetes se acabó, es un fracaso.  La ejecutiva Ferrolana que apoyó a Gonzalo Caballero también debería reconocer su fracaso y plantearse su dimisión.

Pilar Cancela (PSOE) recuerda el bipartito de la Xunta y asegura que "no es  bueno" que haya un Gobierno "bicéfalo"

Pilar Cancela está  convencida de que toca ser «humildes e autocríticos» ante los resultados de las autonómicas del 12-J, en las que el PSdeG de Gonzalo Caballero quedó relegado al papel de tercera fuerza con 14 escaños, la diputada socialista en el Congreso Pilar Cancela constata que será la militancia la que «decidirá» si es necesario un cambio de líder cuando la formación convoque su congreso nacional. 

Alberto Núñez Feijoo es un pésimo presidente del ejecutivo gallego, como ya demostró en anteriores ocasiones, algunas bien sonadas, como en el tema no olvidado de la obligada fusión de las cajas gallegas, que terminó como terminó, en beneficio de un banco venezolano de origen chavista aprovechándose del ahorro de los gallegos. Además Feijóo admitió que impulsó la fusión de las cajas gallegas sabiendo que estaban en quiebra.

En cuanto a la Sanidad, con una pésima atención primaria, colapsos en urgencias, dilatadísimas listas de espera, el deterioro de los últimos años es más que alarmante por la muy deficiente gestión del Sergas. La Atención Primaria fue un quebradero de cabeza para el presidente de la Xunta durante toda la legislatura, con numerosas protestas, huelgas y dimisiones de jefes de servicio. Feijóo diseña “la sanidad del futuro”: atender por teléfono. «Toda la medicina que se pueda hacer sin presencia física es la medicina del futuro», proclamó Feijóo, poniendo como ejemplo los 3.000 pacientes contagiados por coronavirus que son atendidos a través del programa Telea del SergasCuando Feijoo o un hijo suyo enfermen, no se van a conformar con que un médico los evalúe por teléfono. Esas pordioserías solo son buenas para los demás.

En varias ocasiones la plantilla del Hospital de A Coruña se quejaba de las medidas adoptadas por el Ejecutivo que dirige Alberto Núñez Feijóo. En verano del año pasado también denunciaron el cierre de camas y el colapso del servicio de urgencias, algo que unido a la reducción de empleos desemboca en un incremento de las listas de espera, tanto médicas, como quirúrgicas.

 Muchas veces los menos aptos están en los grandes tronos. Sobre esto también escribió Ortega y Gasset en la rebelión de las masas… Antes mandaban los señoritos, algunos bien, pero a costa de los pobres y de la pobre gente.

Cuando deje la política posiblemente se agarre a las puertas giratorias de una gran fábrica para seguir aumentando sus ingresos.

Unidas Podemos han sido los grandes perdedores desapareciendo del Parlamento gallego y Pablo Iglesias, admite que ya es casta: «Tengo mucha suerte porque tengo jardín en mi casa para sacar a mis hijos y soy consciente de que millones de familias en este país están teniendo a los niños en pisos de 40, 50 o 60 metros», ha manifestado Iglesias durante una de sus intervenciones en el Pleno de control en el Congreso.

Discurso humilde, morada de lujo: así viven algunos políticos…. Pablo Iglesias no ha seguido el ejemplo Pepe Mugica viviendo en una humilde casa en la zona rural de la capital del país, Montevideo, donde compartía su vida con su esposa Lucía Topolansy. No usaba guardias presidenciales. Tampoco servidumbre. Se trasladaba en un viejo Volkswagen Sedán. Comía en fondas y en el mercado cercano a su casa. Y durante sus citas de trabajo solía usar sandalias y viejas camisas que contrastaban con los zapatos finos y trajes de marca que usan los otros mandatarios. «No me disfrazo de presidente, yo sigo siendo como era», solía decir.

Si queremos que Galicia vuelva a ser lo que era, hay que buscar a alguien que aporte energía, convencido de que esto tiene futuro, que se crezca desde este presente, aprendiendo de un pasado que fue pero no que lastra… Necesitamos gente que luche y que sepa que esto no es para apoltronarse sino para compartir lo mejor de sus cualidades de gestión. Y una vez agotada su capacidad de aportación, que sepa retirarse a la vida privada, a su profesión. La política y nuestras instituciones no están para alimentar a gente que no sirve para nada que no sea aparentar y derivar los bienes públicos hacia sus bolsillos privados.

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