El cardenal cañizares y los falsos profetas

Si a Miguel Bosé le preocupaba y rechazaba la vacuna contra el coronavirus esgrimiendo el bulo de que en realidad inyectaba «nanorobots» financiados por Bill Gates, el cardenal arzobispo de València, Antonio Cañizares, ha usado otro bulo que ha circulado durante las últimas semanas para negarse a su uso: que se está realizando con «células de fetos abortados».

El arzobispo de Valencia asegura que entre las personas que llegan a Europa «muy pocos» están perseguidos y que se trata en realidad de «un caballo de Troya».

Cañizares, se ha preguntado también: en «esta invasión de inmigrantes» y refugiados que a su juicio registra Europa «es todo trigo limpio», por lo que ha pedido prudencia a los gobiernos ante lo que considera «el caballo de Troya» en las sociedades europeas.

Según el programa de Jesús, tal como lo pone de relieve el Papa Francisco, nosotros (cristianos establecidos y ricos, con casa firme hace siglos) no podemos mantener y recrear el evangelio a no ser que nos dejemos convertir y transformar por los emigrantes pobres. Por eso, allí donde se viene diciendo desde la Edad Media «los pobres os evangelizarán», tenemos que precisar «sólo los nuevos emigrantes podrán evangelizarnos».

Sólo ellos nos transmitirán de nuevo el evangelio, ofreciéndonos la vida de Jesús (salud, humanidad), como ratifica la palabra central de la misión cristiana (Mt 10, 5‒15). Sin la misión (buena nueva evangelizadora) de los pobres nuestra sociedad opulenta y post-cristiana no tiene más salida que la muerte.

Loa falsos profetas no tienen “puerta estrecha”. No hay puerta estrecha en ellos, no hay “camino angosto”. Lo que dicen está bien, pero no incluye esto. Es una enseñanza cuya falsedad hay que detectarla por lo que no dice más bien por lo que dice. No tiene enemigos. Nadie le persigue por sus mensajes. Sabe comportarse en cualquier contexto. El falso profeta no enfatiza la necesidad absoluta de entrar por la puerta estrecha y andar por el camino angosto. Los falsos profetas encadenan y ahogan todo aquello que se presenta dentro de la Iglesia como nuevo, en cambio apuntala todas sus ruinosas antiguallas.

Los falsos profetas Proclaman “paz, paz” cuando no hay paz. E incluso algunos de ellos se oponen a los auténticos voceros de Dios porque sus sermones resultan demasiado incómodos y ofensivos. Los falsos profetas  no quieren caerle mal a nadie.

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Es importante que en este mundo trivializado y gris, sin utopías ni ilusiones encontrar a personas como José María Casillo , que por su modo de ser, comuniquen luz y ánimo para que podamos ser humanos y cristianos. A estas personas hay que buscarlas como se busca una perla preciosa y el agradecer a Dios el haberlas encontrado. Teólogos como José María Castillo, Pikaza, Meier, Joachim Jeremías, Bonhoeffer… son este tipo de personas y teólogos que no siendo en “todo perfectos “se muestran humanos y comunican dignidad, esperanza, amor y sentido de la vida. Hombres  conforme al corazón de Dios, que nunca se dejaron intimidar por el temor para callar la Palabra del Señor y para decir la verdad aunque no les guste a los jerarcas. Su amor y su compromiso a Dios los motivan a seguir sin reservas las directivas del Espíritu Santo para salvar almas para Cristo, por predicar y enseñar la Palabra de Dios al costo que sea. Las adversidades nunca pudieron detener el ímpetu de este corazón apasionado y bravo por Jesús.

A estas personas hay que buscarlas como se busca una perla preciosa y el agradecer a Dios el haberlas encontrado. A los jerarcas se les llena la boca hablando de «testigos creíbles» del Evangelio, pero, cuando tienen uno delante, no lo reconocen ni lo valoran. Es la eterna paradoja de esta nuestra institución que persigue y apedrea a sus profetas. ¡Quizás no pueda ser de otra forma! Xabier Pikaza es una bendición para el mundo y para la Iglesia. La Iglesia (jerarquía incluida) le debe un homenaje. Evangelio es el encuentro y la permanencia con Jesús; esto es lo que escuchamos algunas veces en las homilías, pero no cala, porque las normas se anteponen muchas veces: esto está prohibido, esto no es lo que piensa la Iglesia… La norma cuando se antepone a la persona criminaliza a la persona, la hace culpable, excluida.

La gracia cara es el seguidor tomando su cruz y siguiendo a Cristo. Es como Abraham cuando fue llamado y dejó su parentela, sus amigos, su ciudad, sus comodidades y costumbres. Luego se le pide que sacrifique a su hijo, el hijo de la promesa. Sin embargo obedece. Como él, la gracia no nos cuesta nada, sólo debemos obedecer. No debemos hacer nada. Solo tomar una decisión después de alcanzar la libertad y perderlo todo, para recuperarlo a través de nuestra comunión con Cristo. Es experimentar el Sermón del monte. Es dejarlo todo como aquellos a quienes les dijo: “Sígueme” y dejaron peces y redes; dejando su propia ley; aceptando no enterrar a sus muertos ni despedirse de lo más querido.
Es cara porque nos exige imitar la encarnación de Cristo para hacernos visibles en el mundo. Que vean que somos luz que ilumina las tinieblas; que ponemos sal en lo insípido. Que la Palabra, el Verbo, se hace visible en nosotros.

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Un comentario en “El cardenal cañizares y los falsos profetas

  • el 26 agosto, 2020 a las 3:41 pm
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    Amb tot el respecte, Sr. Bisbe Cañizares: Vostè creu que Jesús hauria dit aquestes paraules? Qui pot judicar qui és blat net i qui no? Quines sorpreses tindrem quan arribem al cel! «Els pobres seran evangelitzats, diu l’Evangeli. Hi ha més pobre que aquell que ha d’abandonar la seva llar, la seva terra… en la recerca d’un món millor? No, Sr. Bisbe, aquesta no és l’Església de Jesús que va acollir l’immigrant, la pecadora, la dona cananea… No va tenir en compte si eren blat net; senzillament eren fills del Pare.

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