¿Deben los medios de comunicación aceptar subvenciones para salir de la crisis?



El gran problema de la prensa española es la verdad. Un número creciente de españoles estamos sedientos de noticias políticas pero no confiamos en que los periodistas nos informen de forma honesta. El periodismo es la segunda profesión menos respetada en España. Los medios de comunicación son empresas privadas que cumplen una función pública, informar. Pero muchos olvidan convenientemente esta función pública en aras de intereses comerciales o políticos que meten dentro de su agenda noticiosa como si se tratara de información relevante y veraz. A los consumidores de noticias nos indignan los sesgos y las mentiras, pero al parecer somos una especie en vía de extinción.  El gremio periodístico es muy sensible a la crítica, entre otras cosas por el tamaño del ego que los periodistas suelen tener, de manera que su reacción suele ser arrogante y pendenciera. No corren buenos vientos para las libertades, incluidas la de prensa y la de expresión. Si les exigimos veracidad, imparcialidad y calidad a los medios de comunicación privados, con los medios públicos la exigencia debe ser absoluta, porque su operación se hace con recursos públicos, que nos pertenecen a todos los españoles.

La Libertad de Expresión y la Libertad de Prensa son conquistas históricas, pero estos derechos consagrados en los artículos 6° y 7° de la Carta Magna no impiden que algunos periodistas motivados por el miedo a perder subvenciones y a enfrentarse a los poderosos no cumplan con su cometido de informarnos con honestidad y claridad. Los medios de comunicación tienen como objetivo primordial proporcionar la información necesaria a la ciudadanía para acercarla con su entorno y explicarles los hechos que más les incumben, sin embargo hay una serie de implicaciones que atraviesa un periodista para poder informar de manera clara los sucesos, y una de ellas es el respaldo que tienen de su respectivo medio para publicar y difundir información en sus productos periodísticos, o en ocasiones son los mismos periodistas quienes deciden dejar de lado algún tipo de información que consideran puede traer fuertes consecuencias hacia su persona, hacia sus fuentes de ingresos (como puede ser la publicidad) o hacia sus entrevistados. “La censura es una acción que proviene de las esferas del poder público con el objeto de limitar el entorno privado. En unos casos para posibilitar la convivencia y el pleno respeto a todos los derechos y libertades, pero en otras situaciones, se manifiesta como una herramienta abusiva para conservar el poder o preservar una ideología” Alzuru (2009: 53).

Hubo un tiempo en que los medios de comunicación serios (no todos lo eran entonces ni lo son ahora), prensa escrita, televisión y radio, sin perjuicio de sus preferencias ideológicas, tenían a gala la libertad de sus directores, redactores jefes y periodistas respecto de su trabajo; formaba parte irrenunciable de sus señas de identidad deontológicas. Ningún periodista que se tuviera por tal, que se respetara a sí mismo, habría consentido alterar su información, modificar sus noticias, aplicándoles una pátina de edulcorante silencio, de anestésicas omisiones, con el fin de ocultar a sus lectores parte esencial de la información con el cínico argumento de que la ciudadanía  no debe conocer aquello para lo que no está preparada como si fuera menor de edad o imbécil.

La censura indirecta o censura económica consiste en comprar medios de comunicaciónpara después cerrarlos alegando motivos empresariales. Estos cierres son una forma de censura más sutil, menos vistosa que asesinar o encarcelar a periodistas.

Otra fórmula económica muy frecuente es otorgar grandes cantidades de publicidad institucional y subvenciones a medios afines al gobierno, mientras se castiga a los diarios críticos retirándoles todo el apoyo institucional.

Las ONG alertan de que en el Estado español también hay amenazas para la libertad de prensa: los medios públicos están politizados y hay una falta de transparencia sobre el dinero que los gobiernos destinan a cada medio.

 Por todo esto, hay que defender la libertad de prensa cada día.

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