Alberto Nuñez Feijóo, Muchas veces los menos aptos están en los grandes tronos…

En el último año el Sergas eliminó más de «450 camas a la baja», se han perdido «513» plazas de médicos, «184» puestos de enfermería y «1121» profesionales del total del personal sanitario. El ahorro económico hasta el año pasado acumulado en los recortes en Atención Primaria ha sido de «mil millones de euros. Sin embargo Feijóo destina 703.000 euros a pagar a curas en hospitales en lugar de contratar médicos o enfermeros. Con este presupuesto se podría contratar hasta 15 médicos de atención primaria, 20 fisioterapeutas o incluso 25 enfermeros, alegan los socialistas, ya que consideran que «donde tenemos déficit no es en sacerdotes, sino en profesionales donde el Sergas tiene que invertir. Los que denuncian estas partidas aseguran no estar en contra de que las personas puedan demandar la presencia de curas en los centros hospitalarios, sino que piden que no se financien con dinero público.

La AGDSP ha denunciado el «maltrato» de a la profesión forzando jubilaciones contra su voluntad a los 65 años (sin reponer las vacantes), bajando los salarios entre un 15%-20%, reducción derechos y ·agudizando la precariedad» la supresión de días de vacaciones, recortes en las prestaciones económicas por enfermedad, «contratos basura» por horas o días, ausencia de sustituciones por vacaciones o enfermedad que repercuten en consultas masificadas en Atención Primaria…

“El señor Feijóo no puede defender a unos profesionales a los que maltrata. Las protestas de todos los sindicatos, colegios de médicos, organizaciones profesionales y colectivos sirven de ejemplo para esta afirmación. No se puede tomar el pelo a todo el mundo. No se puede tomar el pelo a todo el mundo”, afirma la entidad.

El personaje, que más se interesó por la salud de la gente y más se dedicó a curar enfermos, fue Jesús de Nazaret, tal como nos lo presenta el Evangelio.

Jesús nos vino a enseñar que lo primero y lo más importante, que tiene que hacer la religión, es resolver el problema que más nos preocupa a todos, el problema de la salud. Dios está donde se remedia el sufrimiento de los enfermos y el hambre de los indigentes.

El descubrimiento de la persona de Jesús de Nazaret constituye para la humanidad un reto en clave de salud. La vida de este profeta sanador debería estar recogida en los libros de historia de la medicina y la enfermería, y se debería explorar su aportación a la humanidad en clave de propuesta de vida saludable, preventiva, rehabilitadora, sanadora de las personas.

En particular, al examinar la actividad de Jesús con las personas que se encontraron con él o le buscaron, somos invitados no tanto a pensar la salud como la recuperación de un paraíso perdido cuando llega la enfermedad, sino más bien a trabajar por la salud de manera comprometida y en todas las dimensiones: en el cuerpo, en la mente, en las relaciones, en la gestión de los sentimientos, en la vivencia de los valores y de nuestra condición de seres trascendentes.

En el Evangelio de Jesús tenemos el programa social más importante que ha conocido hasta ahora la historia de la humanidad. Abarca todas las dimensiones fundamentales del hombre: el amor, la justicia, la fraternidad, la unidad, la igualdad, la salud, la alimentación, la felicidad, la vida, la amistad, la paz, la esperanza, el bienestar personal y social, etc. La salud es un derecho fundamental del ser humano.

¿Por qué digo esto? Porque es chocante (e indignante) que los partidos políticos y las instituciones religiosas, que socialmente son considerados como los más religiosos – y en algunos casos, hasta religiosos por vocación y profesión – esos precisamente son los que dicen y hacen las cosas más irreligiosas que, en estos días precisamente, estamos viendo. De lo que resulta que quienes más propugnan el cristianismo, ésos son lo que demuestran comportamientos tan anticristianos. Y es que Alberto Núñez Feijóo pasó tres años de su juventud estudiando en el Colegio Marista Champagnat de la capital leonesa, donde estuvo interno desde septiembre de 1972 hasta finales de junio de 1975. Fueron tres años de estudios secundarios en el colegio ubicado en la Carretera de Asturias, donde Núñez Feijóo llegó procedente de su Orense natal.

 Como bien ha dicho el profesor de la Universidad de Dortmund, Thomas Ruster, “la experiencia religiosa de todos nosotros ya no es de fiar, porque nos remite a la falsa religión” (El Dios falsificado, Salamanca, Sígueme, 2011, 228).

El citado profesor Ruster, refiriéndose a lo que sucedió en la Alemania nazi de la última guerra mundial, dejó escrito esto: “El holocausto se produjo dentro de una cultura conformada por el cristianismo. No solo los campos de concentración estaban ubicados cerca de los museos, auditorios y bibliotecas…, sino que la mayoría de aquellos facinerosos habían recibido durante años clases de religión cristiana, asistían con frecuencia al culto divino y escuchaban sermones e instrucciones morales. Existió un cristianismo que hizo posible Aushwitz, o al menos no lo impidió”. Por eso “hay que preguntarse ya en qué difieren la “providencia” de Hitler y su “Todopoderoso”, por una parte, y Dios por otra”.

Como si fuera profeta se cumple esa frase del ex presidente de la República de Brasil, Fernando Henrique Cardoso: “En momentos que exigen grandeza, lo que se ve es la miseria de la política”

Los políticos mediocres pueden acabar como el “bombero pirómano”, que los más incendiarios se presenten como la solución al problema que ellos mismos han provocado. 

Parece que hemos olvidado aquella frase de “los indignados” que tanto se repitió en los albores del 15M: “lo llaman democracia y no lo es”. Era un eslogan que hoy se está haciendo realidad.

Hablamos de aporofobia, o rechazo al pobre. Es el pobre el que molesta, incluso el de la propia familia. Estoy convencido de que, en el conjunto de los grupos de España, las gentes prefieren la libertad a la esclavitud, la igualdad a la desigualdad, la solidaridad a la insolidaridad, el diálogo al conflicto… esos son los valores que preferimos, en los que es necesario educar y que nos unen a todos. No hay duda de que, llevados a la práctica estos éticos mensajes, se convertirían en el mejor programa que cualquier partido político pueda ofrecer a los ciudadanos.

Muchas veces los menos aptos están en los grandes tronos. Sobre esto también escribió Ortega y Gasset en la rebelión de las masas… Antes mandaban los señoritos, algunos bien, pero a costa de los pobres y de la pobre gente.

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5 comentarios en “Alberto Nuñez Feijóo, Muchas veces los menos aptos están en los grandes tronos…

  • el 24 agosto, 2020 a las 10:15 am
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    Además de hablar del «ahorro» en sanidad pública, habría que hablar también del despilfarro en concertaciones, es decir en el desvío de fondos públicos hacia determinados bolsillos privados, con opacidad en la gestión y absoluta impunidad ante la ley.

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  • el 24 agosto, 2020 a las 11:06 am
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    Muy acertado el artículo menos en descalificar la capacidad de Feijóo como presidente de la Xunta. Yo no estoy de acuerdo en esa afirmación que hace mi querido amigo José Carlos porque más bien habría que señalar la idoneidad de Alberto Nuñez Feijóo en comparación con otros aspirantes a ese cargo. Seguramente estamos descontentos con aspectos de su gestión pero con hacer crítica de esos aspectos es suficiente. Los gallegos lo han elegido y nadie les ha engañado para reelegirlo a la fuerza.

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  • el 24 agosto, 2020 a las 11:14 am
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    Feijóo Se ha aprovechado de la pandemia en las elecciones y le ha favorecido la abstención por el miedo de los que se quedaron en casa. Tampoco podemos olvidar que lasa leyes en este país favorecen a los partidos mayoritarios, que necesitan menos número de votantes para conseguir un escaño. Con respecto a la descalificación hago mención a datos, pero jamás descalifico personalmente a nadie. Los datos de su gestión sanitaria están ahí para quien los quiera ver.

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  • el 24 agosto, 2020 a las 11:16 am
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    Por cierto querido José María, en algunos casos tenía razón Marx en decir que la religión es el opio del pueblo…

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  • el 24 agosto, 2020 a las 11:48 am
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    La mayoría de los gallegos han elegido Partido Privatizador. Es lo que se está haciendo. Deteriorar el servicio sanitario público para que finalmente optemos por una atención privada. Es lo que queremos y es lo que tenemos.

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