Al papa Francisco se le atraganta el papel de las mujeres en la Iglesia católica.

Francisco defiende su historial de nombrar mujeres para puestos de autoridad en el Vaticano, y afirma que las mujeres no necesitan ser sacerdotes para servir como líderes en la Iglesia Católica. 

El Papa Francisco señala especialmente el nombramiento en 2016  de la italiana Barbara Jatta para dirigir los Museos Vaticanos y a otras mujeres que ha nombrado subsecretarias de Departamentos del Vaticano.

Francisco también resalta que en las diócesis católicas de todo el mundo, las mujeres a menudo ocupan puestos de liderazgo, dirigen escuelas católicas, centros hospitalarios,  o departamentos diocesanos.

Francisco parece haber echado el freno al sacerdocio de la mujer. Y es que la cuestión de la plena igualdad de hombres y mujeres en la Iglesia es la gran asignatura pendiente del pontificado de Francisco. Hace tres años, durante un encuentro con religiosas de todo el mundo, el Papa pareció abrir una puerta al sacerdocio femenino –uno de los grandes tabúes de la Iglesia católica. Francisco enfrió las ilusiones de la apertura de la mujer al sacerdocio, cuyo primer paso sería ese diaconado. «Si el Señor no nos ha dado el ministerio sacramental para las mujeres, no va», respondió el Papa ante la pregunta de una religiosa. Para la teóloga Isabel Gómez-Acebo, esconde la verdad: «El Pontífice sabe que tiene un problema y que con la curia como está, más vale no tocarlo». Y es que la Curia puede tolerar más sinodalidad, la participación de los laicos, una mayor transparencia en las cuentas e, incluso, dejar entrar a la mujer en puestos de responsabilidad. Pero tocar los sacramentos es terreno vedado, que podría llevar a un cisma. Lo que ocurre es que no hacer nada supondrá, a la larga, vaciar aún más las iglesias. Las mujeres ya no se callan. Ellas, más de la mitad de los católicos de todo el mundo, exigen plena igualdad en la Iglesia para que deje de ser, en palabras del teólogo Juan José Tamayo, «uno de los últimos, si no el último, de los bastiones del patriarcado que quedan en el mundo».

Según el Papa Francisco: “todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia” (EG 103). ¡Pero es el momento de pasar de las palabras y los gestos a los hechos…!

Juan José Tamayo, teólogo español nos recuerda que el movimiento de Jesús fue de seguidores y seguidoras. Las mujeres fueron las primeras que vivieron la experiencia de la resurrección, ante la incredulidad de los discípulos. Es esta experiencia la que da origen a la Iglesia cristiana. Ellas son parte de la fundación del cristianismo, aunque todavía hay muchos que lo niegan.

La presbitera Católica Christina Moreira afirma: “Al Papa Francisco le quiero mucho, pero le falta que yo me encuentre con él y le diga unas cuantas cosas.” “le diría al Papa Francisco usted conózcanos y luego verá para qué servimos de verdad. La Iglesia nos tiene que escucharnos en nuestra diversidad. Una de las cosas que le pido al Papa Francisco es que escuche también cómo Dios llama a las mujeres y hasta qué punto no hacerlo constituye un pecado contra el Espíritu Santo.” Añade.

Las iglesias son como los museos, en ellas también quedan fósiles dentro…. Las mujeres han tratado de estar presentes durante la historia. Ya en la Edad Media, la asociación de mujeres católicas como las Beguinas se negaron a someterse a los designios de los hombres y vivían en comunidades propias. También existen otros ejemplos de mujeres como la de la franciscana Mariana Mogas, que se hizo cargo de la educación femenina cuando la sociedad no se ocupaba de ella. Pero es cierto que después del Vaticano II lo que está habiendo en la realidad es una marcha atrás. La Iglesia discrimina a la mujer porque ha sido así desde siempre y al final estamos dentro de un patriarcado. 

Sería maravilloso si la Iglesia en su conjunto reconociese que, según el Nuevo Testamento, las mujeres hacían la función como líderes – como apóstoles, profetas, evangelistas y pastores-maestros – y que eran respetadas y valoradas en estas funciones, por tales personas como el apóstol Pablo. La misión de la Iglesia sólo puede ser mejorada y ser más eficaz cuando los hombres y las mujeres dotados como ministros entre sí, utilicen sus habilidades y capacidades complementarias. Los hombres y las mujeres deben estar unidos en la causa del evangelio y en la edificación del cuerpo de Cristo, así como en el equipamiento de la gente de Dios para alcanzar a los perdidos (Efesios 4: 11-12.).

 En el griego, no hay ningún indicio de que Efesios 4:11, o cualquier otro versículo que habla de los dones espirituales, incluyendo los de liderazgo y enseñanza, se aplique más a los hombres que a las mujeres. Por el contrario, cada versículo del Nuevo Testamento que habla de los dones espirituales, manifestaciones, o ministerios es completamente libre de cualquier sesgo de género en el griego. (Los versículos que mencionan regalo ministerio espiritual: Hechos 2: 17-18; Romanos 12: 6-8.; 1 Corintios 12: 7-11. Y 27-28; 1 Corintios 14: 26-33.; Efesios 4:11. -12;. Hebreos 2: 4; 1 Pedro 4: 9-11.).

0Shares

1 comentario

  1. Si queremos un mundo equitativo e incluyente es inconcevible que las mujeres no tengamos las mismas oportunidades de participación y decisión. Si fuimos creados en igualdad de condiciones y con los mismos derechos .hoy día sigo sin entender porque las religiones y las iglesias nos siguen dejando de lado a las mujeres.cuando la historia ha demostrado que nuestro papel es fundamental en las transformaciones del mundo. Hombres porque le da tanto miedo reconocer nuestro liderazgo y capacidades?

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *