P. Castellanos dejó la mitra para vivir con “los pobres de los pobres”

¡Esta Navidad voy a pedir a sus majestades los magos de oriente un obispo como éste para mi diócesis!

Fundación Hombres Nuevos
En Bolivia ha conseguido, junto a Hombres Nuevos, la integración social de niños y adolescentes, la construcción de escuelas, internados, centros médicos y también de templos.

Es uno de esos «santos de la puerta de al lado» de los que tanto habla Francisco. Nicolás Castellanos, el obispo profeta que dejó la mitra para encarnarse con los más pobres de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Un hombre querido por todos y que, a través de su fundación Hombres Nuevos transforma la realidad de miles de personas, denuncia las injusticias y anuncia el Reino.

Nicolás Castellanos hacía las siguientes declaraciones el 03.08 del 2013:

¿Se siente apoyado por la Iglesia en este proyecto?

Por la Iglesia no. Soy claramente apoyado por la sociedad civil y las instituciones políticas y sociales, pero no por la Iglesia. Incluso me atrevo a decir que lo único que hace es criticarnos. Pero quiero destacar que en León hay una ONG que todos los años colabora con becas universitarias.

Creo que la mayoría de los católicos saben del amor de Dios hacia ellos sólo teológicamente. Han aprendido en las Escrituras sobre el amor y lo han oído predicar, y todavía su comprensión está limitada a una línea del coro infantil: “Jesús me ama, esto sé, la Biblia dice así…”

Juan escribió en su epístola: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.”

La vida diaria de muchos católicos, sin embargo, no es una de andar y creer en el amor de Dios. En vez de eso, viven bajo una nube de culpa, temor, y condenación. Dios no te salvó para dejarte vivir en culpa y condenación. Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). La única condenación que permanece está sobre aquéllos que rechazan la luz del evangelio: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:19).

Muchos cristianos que viven en la culpa, el temor y la condenación no están “arraigados y establecidos” en el amor de Dios: “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” (Efesios 3:17-19). ¡El hijo mayor, en todos sus años de servicio, nunca había conocido la verdadera alegría, porque nunca había aprovechado la invitación de su Padre para apropiarse de todo lo que necesitaba!

 ¡Toma la Palabra de Dios, y martilla todo tu temor, culpa y condenación en pedazos! ¡Rechaza todo lo que no es de Dios! Puedes decir, “Deja que el diablo venga a mí con sus mentiras. Mi Padre ya lo sabe todo, y él me ha perdonado y limpiado. No hay culpa o condenación hacia mí. ¡Soy libre!”

En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa Francisco habló de la rigidez dentro de la Iglesia. Dijo que la Iglesia de Jesús no es rígida sino libre. “Los especuladores. ¡Los conocemos bien! Pero desde el principio estaban. Pensemos en Simón el Mago, pensemos en Ananías y en Safira. Estos se aprovechaban de la iglesia para su propia ventaja. Y los hemos visto en las comunidades parroquiales o diocesanas, en las congregaciones religiosas, en algunos benefactores de la Iglesia, ¡tantos, eh! Se pavonean de ser precisamente benefactores y al final, detrás de la mesa, hacían sus negocios. Y éstos tampoco sienten a la Iglesia como madre, como propia. Y Jesús dice: «¡No! ¡La Iglesia no es rígida, una, sola: la Iglesia es libre!”.

La actual praxis de vida sacramentalista, rutinaria, sociológica, se terminará y habrá autenticas celebraciones de fe y de vida reales, participativas, de hombres y mujeres, en las que el reino de Dios se exprese. Serán verdaderas celebraciones de fe, comprometidas. No se cobrará por el culto, porque todos verán un escándalo cobrar dinero por la celebración de la eucaristía, por la memoria de Cristo Crucificado y resucitado.

Jesús ofreció su “sacramento” para todos, en la plaza pública, en la calle, sin especialistas religiosos. El Nuevo Testamento no conoce “sacerdotes” ministeriales (de un orden superior), sino hermanos y hermanas creyentes que participan del sacerdocio universal de Cristo.

A una Iglesia  así, transformada vendrán jóvenes y habrá más vocaciones a la vida consagrada.

Una Iglesia así parecerá mucho menos formal, pero mucho más efectiva, como testimonio vivo del evangelio, como luz en el mundo.

Por Infodecom

En un gesto inédito, renunció a la mitra el mismo año que el también obispo de Málaga, Ramón Buxarrais. Éste se fue a Melilla y Nicolás Castellanos, hasta entonces, titular de Palencia, se fue a Bolivia. Con los pobres de los pobres. A ellos entregó su vida entera, apostando por la educación de niños y jóvenes. Hoy puede presumir del complejo ‘Hombres Nuevos’ en Santa Cruz de la Sierra, que acoge a más de 14.000 chavales.

Y, a sus 82 años, el obispo sin obispado sigue al pié del cañón, con su gente de Bolivia y repasa, para la agencia Efe, su recorrido con los desheredados. A los que ha rescatado del descarte y a los que sigue defendiendo con uñas y dientes. Es su abogado defensor.

El obispo emérito español Nicolás Castellanos llegó a Bolivia hace 25 años con una suma igual a 32.000 dólares que le dieron en su homenaje de despedida y comenzó la fundación Hombres Nuevos con la que asegura haber salvado al menos 5.000 vidas.

“Trajimos 5 millones de pesetas (32.000 dólares) y al mes de estar aquí ya montamos el centro de niños desnutridos con el que hemos salvado más de 5.000 vidas”, dijo Castellanos en una entrevista con Efe, al recordar que llegó a Bolivia el 16 de enero de 1992.

Desde entonces, el religioso (Mansilla del Páramo, León, España, 1935) vive en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (este) en uno de los barrios más humildes y pobres, Plan 3.000, pero no ha perdido su acento leonés ni se olvida de sus orígenes.

En Bolivia ha conseguido, junto a Hombres Nuevos, la integración social de niños y adolescentes, la construcción de escuelas, internados, centros médicos y también de templos.

“Yo no venía con la idea de hacer iglesias”, asegura, pero no había ninguna en el Plan 3.000 y la gente “quería un templo”. En total, el obispo Castellanos ha construido ya quince.

Castellanos renunció al obispado de Palencia (Castilla y León) en 1991 porque quería poner en práctica sus prédicas, yendo a “vivir a un barrio pobre”.

“¿Por qué un obispo no va a recibir la llamada para ser misionero?”, se preguntó.

Y mientras preparaba su renuncia, se “enamoró” de Bolivia en unas conferencias que le invitaron a dar en el país andino.

“Por otra parte, después de Haití, Bolivia es el país más pobre de América Latina”, explica al citar una cifra dramática: “al año mueren 14.000 niños y niñas” por causas evitables, como la diarrea.

Su intención, dice, era “escuchar y conocer las necesidades reales y sentidas de la gente” y después de este cuarto siglo “todo este esfuerzo y trabajo han levantado esperanza en la gente”.

En este tiempo ha visto como Santa Cruz pasó de ser una ciudad pequeña a la más grande, poblada y pujante de Bolivia.

El religioso cree que su contribución al crecimiento de la población cruceña ha llegado con la educación: “hemos hecho más de cien escuelas y eso implica también un cambio generacional. Un país para que salga de la pobreza necesita escuela para todos, de cierta calidad y que eduque en valores”.

Su posicionamiento en el lado de los desfavorecidos le valió en 1998 para ser galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, y aún no pierde las relaciones con España.

De hecho, hace unos meses el gobierno de su comunidad autónoma, Castilla y León, autorizó un gasto de 118.000 euros para la construcción de internados en el altiplano boliviano, lo que cual supondrá una expansión de su trabajo hacia la zona andina.

Asegura que hoy, sin ese internado, los jóvenes del campo tienen que andar hasta seis horas al día a 4.000 metros de altitud para llegar a una escuela, así que quiere darle “bienestar a esos hijos”.

Para celebrar los 25 años de Hombre Nuevos Bolivia, los jóvenes cruceños de la orquesta de la fundación fueron invitados hace unos días dar un concierto en el Vaticano.

“Fue algo excepcional, maravilloso. Imagínate jóvenes que jamás habían salido de Bolivia, encontrarse en un espectáculo tan maravilloso como un concierto delante del Papa ante 8.000 personas”, exclama el misionero.

Estos jóvenes comenzaron hace muchos años en la orquesta impulsada por el religioso y han conseguido interpretar obras musicales bolivianas en frente de un público internacional.

“La portavoz del Vaticano, Paloma García, que participó en un concierto vino emocionada y me dijo que pensaba que harían algo folclórico, exótico, bonito, pero nada más, pero que se había dado cuenta de que es una orquesta que está a la altura de cualquier orquesta de Europa”, afirma orgulloso el obispo.

Y a pesar de toda su obra humanitaria, Castellanos cree que aún “queda mucho por hacer” y se compromete a seguir trabajando “ilusionados para reducir las fronteras de la pobreza que es la ignominia de la humanidad”.

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2 comentarios en “P. Castellanos dejó la mitra para vivir con “los pobres de los pobres”

  • el 19 noviembre, 2020 a las 12:24 pm
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    Esta Navidad voy a pedir a sus majestades los magos de oriente un obispo como éste para mi diócesis.

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  • el 19 noviembre, 2020 a las 12:33 pm
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    ¡Sí señor!
    ¡Orgullo leonés!

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