Nombramientos episcopales: ¿Cambio del obispo Munilla de San Sebastián, el obispo de la controversia?

RC/ Religión Confidencial

Se barajan cambios en las diócesis de San Sebastián, Bilbao, Cáceres o Sevilla.

Cambio del obispo de San Sebastián 

«También se habla del posible cambio del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla a Salamanca, que asumiría la diócesis de Ciudad-Rodrigo. Parece que se ha concluido el proceso del obispo auxiliar de Santiago de Compostela y que se ha descartado el nombre del candidato gallego que vive en Madrid ocupado en la atención a los universitarios.

Según el curso habitual de los nombramientos, una vez que acepten los candidatos, hay que dejar un tiempo que oscila entre diez y quince días para que la Nunciatura pueda comunicarlos oficialmente al Gobierno. Se presupone que durante la segunda semana de diciembre podrían comenzar a hacerse públicos.» Religión confidencial

Munilla, el obispo de la controversia

La controversia mediática no es un terreno precisamente extraño para el obispo vasco. Al frente de la diócesis de la capital gipuzkoana desde enero de 2010, Munilla (San Sebastián, 1961) ha protagonizado titulares, tertulias y columnas a raíz de sus opiniones. Lejos de rebajar el tono en medio de los aluviones de críticas, el prelado defiende sus argumentos a través de una intensa actividad en medios e internet, donde cuenta con su propia página web, enticonfio.org. También en las redes sociales. Más de 80.000 usuarios lo siguen entre Facebook e Instagram.

Estás fueron una de sus perlas El apoyo del “feminismo radical” al aborto es el “gol que el demonio ha metido al feminismo desde dentro de sus propias filas”. El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, matizó después sus declaraciones  explicando que con ellas aludía al “holocausto” que para él ha supuesto el auge del aborto libre a partir de los años sesenta y que cifró en 120 millones de afectadas. Acostumbrado a la polémica, el prelado denunció la dificultad de expresarse “fuera del pensamiento único imperante” formulado por la “ideología de género”.

Afirmaba el obispo Munilla hace unas semanas: «Se han tomado las medidas cautelares convenientes, los fieles son absolutamente responsables y los rastreos no han encontrado nada en los templos. Conviene que nos enteremos y que se enteren. Los delatores también.”

Debería de saber Munilla que las cuarentenas, los confinamientos domiciliarios son medidas que se han impuesto en la mayoría de los países afectados por la pandemia. Se busca, por encima de todo, el bien común. Debería pensar un poquito más en las personas que han tenido que cerrar su negocio, su medio de vida. Y en las miles de personas que están arriesgando sus vidas para salvar las de otras, entre las cuales también habrá quienes no creyeron en esas medidas y se las saltaron. 

 No sabe el obispo Munilla que Más de 500 feligreses recibieron la orden de ponerse en cuarentena después de que un sacerdote de una iglesia en Washington (EEUU) fuera confirmado como el primer caso de coronavirus en la ciudad. Se trata de Timothy Cole, sacerdote en la Iglesia Cristiana Episcopal en Georgetown (Washington), quien pudo haber contagiado a cientos de personas que le estrecharon la mano o participaron de la comunión con él.

¡Esos jerarcas que opinan y protestan como el obispo Munilla contra los políticos de turno, que velan por la salud de la población, no quieren la misa de Jesús, ni se interesan por el evangelio, sino que sólo quieren un tipo de poder social o político.!

La iglesia no puede limitarse a anunciar la Palabra, suscitar adhesión a la fe y convertirse en una iglesia de rebaños, de masas, o de gente no convertida, sino que debe buscar la transformación de la persona y de la historia por la fuerza del Espíritu.

La moral cristiana no puede reducirse al cumplimiento legal de unos preceptos morales o de unos cánones, sino  que se orienta a una vida nueva en el Espíritu, capaz de recrear en cada momento el Evangelio.

José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián también está envuelto en la revuelta (en términos católicos) que se la levantado al prelado conservador en su diócesis. Los primeros movimientos surgieron en diciembre pasado cuando varios centenares de fieles se concentraron frente a la catedral para protestar contra la “actuación autoritaria del Obispado” y su decisión de “embarcarse en el negocio hotelero” al transformar dos edificios de su propiedad en apartahoteles. La ola de protesta contra “el rumbo descaminado que está tomando la dirección del obispado” no ha amainado.

El prelado ordenó la venta de la Sagrada Familia de Amara sin escuchar al Consejo Parroquial y amenazando al párroco, al que ha expulsado de la parroquia, al que envió a una parroquia de Irún (aunque no como párroco, sino como segundo)

Los fieles respondieron echando un candado al templo: «No estamos dispuestos a soportar más humillaciones y faltas de respeto»

Miembros del grupo, llamado «No a espaldas de la diócesis-Elizbarrutiarekin batera», se han concentraban ante la catedral del Buen Pastor de la capital guipuzcoana, donde han hecho público un manifiesto en el que lamentan «el rumbo descaminado que está tomando la dirección del Obispado».

Este colectivo alude también a un plan para derribar la parroquia de Todos los Santos, situada en el barrio de Intxaurrondo, y construir una residencia, «privada, no pública», para mayores.

«Todo esto está sucediendo en una diócesis donde todas las noches duermen a la intemperie casi 150 personas y a donde están llegando continuamente migrantes devueltos por Francia por la frontera de Irún», destaca.

Subraya que, cuando otras diócesis «comienzan a promover ‘pisos sociales’ para los ‘sin techo‘ escuchando las repetidas llamadas del papa Francisco a acoger a quienes vienen huyendo del hambre y de la guerra», la diócesis guipuzcoana «se embarca en el negocio hotelero aprovechando el ‘boom’ turístico de San Sebastián».

 Esa distinción entre Iglesia rica-poderosa y algunos cristianos pobres-impotentes va en contra del evangelio. La primera que debe «vender» sus bienes, quedándose sin nada propio y compartiendo el camino de los pobres del mundo, ha de ser la Iglesia entera.

Éste es un tema de fondo, que puede ayudarnos a entender el tema de las inmatriculaciones. La riqueza verdadera de la Iglesia no son unas propiedades de tierras y fincas, de edificios y de catedrales/museos. La riqueza de la Iglesia es su generosidad (vende lo que tienes…) y su solidaridad (dáselo a los pobres), en clave de experiencia más alta de gratuidad y misterio (ven y sigueme), en la línea del «ciento por unos», en familias y amigos, casas y campos… 

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