El virus del Nilo

Hasta ahora no hay transmisión persona a persona.

¿Qué es, cómo se transmite y a quién afecta el virus del Nilo?

Un informe publicado en octubre de 2017 por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) ya advertía de la situación: “España reúne todas las condiciones que pueden favorecer la circulación del virus del Nilo: gran variedad de posibles reservorios; etapa en las rutas migratorias de aves procedentes de áreas endémicas; proximidad a zonas endémicas como África y Oriente Próximo; diversidad de vectores ampliamente difundidos por la geografía española; presencia del principal vector implicado en el ciclo de amplificación aviar (mosquitos del género ‘Culex’) en todo el territorio, y características ecológicas y climáticas favorables (amplias zonas y largos periodos del año con temperaturas óptimas para la supervivencia del vector, gran cantidad de humedales)”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus del Nilo Occidental puede causar una enfermedad mortal del sistema nervioso. Se encuentra por lo común en África, Europa, el Oriente Medio, América del Norte y Asia occidental. Se mantiene en la naturaleza mediante un ciclo que incluye la transmisión entre aves y mosquitos. Puede infectar a los seres humanos, los caballos y otros mamíferos. Pertenece al género flavivirus y al complejo antigénico de la encefalitis japonesa, familia Flaviviridae.

El virus se aisló por vez primera en 1937 de una mujer del distrito del Nilo Occidental en Uganda. A lo largo de 50 años se han notificado casos de infección humana en muchos países del mundo. En 1999, un virus del Nilo Occidental que circula en Túnez e Israel fue importado en Nueva York y produjo un brote epidémico amplio y espectacular que se propagó por todo el territorio continental de los Estados Unidos.

Parece poco probable que el virus del Nilo Occidental llegue a convertirse en una pandemia como la Covid-19: de momento no hay transmisión de persona a persona y se necesita que un mosquito pique a un ave infectada con el virus y después pique a un ser humano.

Pero esto podría cambiar.

Tratamos con seres vivos que evolucionan mediante mutación y selección. Dado que las mutaciones se producen al azar (son fallos en la replicación del ADN), aunque en la mayor parte de los casos no sirven para nada o incluso son perjudiciales, a veces abren grandes oportunidades evolutivas.

Nadie puede saber cómo evolucionará el virus del Nilo Occidental. Pero la espada de Damocles pende otra vez sobre nuestras cabezas.

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