Mondoñedo Ferrol ¡Las unidades pastorales (UPA) no son la solución!

Parroquia de Santa María de Caranza

«La pandemia, no sólo ha marginado a la religión y a la Iglesia, sino que además está dejando patente que una situación tan grave como ésta, ni necesita la religión, ni necesita a la Iglesia, tal como religión e Iglesia vienen funcionando desde hace siglos» Afirma José María Castillo. «Cuando han cerrado los templos y han prohibido las procesiones, la “gente de Iglesia” no sabía qué hacer. Según los Evangelios, Jesús no mandó construir un templo. Ni organizó procesiones. Y, sin embargo, la imagen de Jesucristo es probablemente la imagen mundial más conocida y presente en el mundo. ¿Qué nos viene a decir todo esto?» Añade Castillo

La iglesia no puede limitarse a anunciar la Palabra, suscitar adhesión a la fe y convertirse en una iglesia de rebaños, de masas, o de gente no convertida, sino que debe buscar la transformación de la persona y de la historia por la fuerza del Espíritu.

Las UPA (unidades pastorales) no son la solución, hay que recrearlo todo, para que se anuncie, celebre y practique el evangelio, en formas cercanas (casa a casa, grupo a grupo), en apertura a la nueva humanidad.  Cada parroquia puede y debe presentarse como espacio donde los creyentes pueden encontrarse en amor, para ayudarnos mutuamente, para crecer y ser personas, en gesto de caridad, de asistencia y de liberación mutua. La iglesia es un espacio de fe y de experiencia compartida de la vida, donde nos sentimos (y somos) responsables unos de los otros. Por eso, cada parroquia puede y debe ser un espacio intenso de experiencia liberadora, pero de un modo servicial: Entregarse por los pobres, decidirse por la justicia, abrir un campo de esperanza de reino entre los hombres.  Jesús claramente advirtió que una iglesia surgiría en los últimos días de esta civilización, la cual se jactaría de ser rica, creciente y aumentando en miembros, y autosuficiente. En otras palabras, una iglesia con gran influencia y poder. Jesús dijo de esta iglesia, «Tú dices… yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad…» (Ap. 3:17). Qué triste es que esta iglesia en particular, arrogante y jactanciosa, sea anunciada por cristianos con poco discernimiento como la gloriosa iglesia de poder (rechazando toda corrección) y dominio de los últimos días y que controlará el mundo haciendo que Jesús regrese como Rey. ¡Esta es la mentira de Laodicea!

No se tratará, pues, de una pastoral para tener más cristianos, para que haya más bautizos y más sacramentos (cosa que puede ser buena en otro plano), sino para que haya espacios abiertos de libertad, para que pueda haber más personas (hombres y mujeres) que asumen el ideal creador de Dios que está dirigido al despliegue de la persona humana. 

Jesús arranca la máscara y expone la verdad acerca de la iglesia de Laodicea. No es lo que piensa que es, no es lo que dice que es. No es rica… ¡Es pobre! -No va en aumento-  ¡es despreciable y a punto de ser cortada para siempre! No es fuerte y sin necesidad de nada  ¡está desnuda y avergonzada! No es una iglesia con nueva revelación y conocimiento profundo de las Escrituras  ¡Jesús dijo que ESTA CIEGA! No va a ser el vehículo del dominio de Cristo sobre la tierra, sino más bien el objeto de su ira y aborrecimiento.

La iglesia de Dios es un remanente triunfante, despreciado y perseguido.

La moral cristiana no puede reducirse al cumplimiento legal de unos preceptos morales o de unos cánones, sino  que se orienta a una vida nueva en el Espíritu, capaz de recrear en cada momento el Evangelio.

Los profetas del Antiguo Testamento y el propio Jesucristo critican duramente la conducta de quienes se creen justificados  por el hecho de celebrar con toda corrección el culto a Dios, mientras olvidan todas las exigencias de la caridad fraterna y de la justicia.

penitente de rodillas

No se puede engañar a Dios. A Dios no lo ciegan los sacrificios y las ceremonias.

Lo que importa es la libertad de las personas, que puedan “curarse” y vivir, sin quedar destruidas por las condiciones sociales y económicas de opresión del entorno. 

“Jesús se puso de pie y alzó la voz diciendo: si alguno tiene sed, venga a mí y beba.  El que cree en mí como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Jn 27,28). Jesucristo inaugura un nuevo culto que sólo podrá realizarse mediante la acción del Espíritu Santo (Jn 4, 23: 7,37). Cristo no desautoriza el culto religioso como no lo desautorizaron los profetas. Pero subraya con toda energía la autenticidad con que se ha de participar en una celebración si se quiere agradar a Dios (Mt 15,10: 5,23)

Los dirigentes religiosos están muy preocupados ante la indiferencia y la frialdad religiosa que se manifiesta incluso entre sus propios feligreses. Las grandes iglesias enseñaron a sus fieles lo ficticio y no la realidad de Cristo, debido a esto muchas personas sienten un vacío enorme, pues aprendieron a cumplir con ritos, con normas rutinarias, y a vivir con lo que satisface la carne. Nunca fueron convertidos a una vida nueva. El que es nacido de carne, carne es (JN 3,6).

 La iglesia es comunicación de personas: cada hombre (niño o mayor, mujer o varón) nace en ella como Hijo de Dios. El sistema necesita cubrir huecos o ausencias con piezas: no busca ni quiere sujetos. La iglesia, en cambio, quiere personas: quiere que los hombres sean presencia trinitaria: padres, hijos, comunión de amor, en línea de gratuidad y comunicación personal.  

La iglesia de Éfeso, descrita en Apocalipsis 2, había perdido la presencia de Cristo de en medio de ella que una vez poseyeron. Veo un paralelo en el mundo de hoy. Las personas hambrientas espiritualmente, no se quedan donde la presencia de Jesús no es evidente. Están desesperadas por conocer Su intimidad y cuando no la experimentan, van a otro lugar a encontrarla. Recibo muchas llamadas de amigos con la misma queja: “No encuentro una iglesia que esté viva con la presencia del Señor”.

Jesús murió fracasado, pero su fracaso mostró que era verdad lo anunciado: su experiencia de Dios, su esperanza de Reino (humanidad), curación y reconciliación universal. Murió, pero algunos de sus seguidores, mujeres y varones, le descubrieron vivo (resucitado) y re-iniciaron su proyecto. ¿Le seguimos descubriendo vivo hoy en nuestras vidas?

A la luz de Apocalipsis 1-3, cada creyente debe preguntarse lo siguiente: ¿Han robado mis buenas obras (mis estudios Bíblicos y mi servicio), mí tiempo con Jesús? ¿Todavía tengo hambre de Él como antes o he perdido algo?”

Jesús puede ser tu “todo en todo” si sigues en tu comunión personal con Él. No importa en qué condición está tu iglesia; debes ser diligente en dedicarle tiempo precioso a Él. Necesitas beber profundamente de Su presencia si quieres que Su Palabra sea vivificada en ti.

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2 comentarios en “Mondoñedo Ferrol ¡Las unidades pastorales (UPA) no son la solución!

  • el 13 noviembre, 2020 a las 4:44 pm
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    La iglesia deberá ser pobre, pero no paupérrima, más bien una pobreza deespíritu,aun teniendo todo ,no vanagloriarse, sino ejerciendo caridad con los pobres .

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