¡ÁNIMO! PRONUNCIEN PALABRAS DE ALIENTO

Texto: Sal. 42:11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.

Aplicación : ¿Qué valor tendría todo el mundo para nosotros, con todo el oro y la plata que podrían acumularse? ¿Estamos del lado del mundo, o del lado de Cristo? Cuando alguien nos pregunte cómo nos sentimos, no se quejen, ni critiquen, ni traten de pensar en algo triste para contarle con el fin de ganar su compasión; sino tómelo de la mano, diciendo: «¡Alabado sea Dios! ¡Bueno es el Señor, y digno de ser honrado en gran manera! Lo amo porque Él me amó primero». Sean nuestras conversaciones alentadora y llena de esperanza. No hablen con desánimo, contando su falta de fe, sus penas y sufrimientos, pues el diablo se deleita en oír tales palabras. Cuando hablamos de temas deprimentes, estamos glorificando al enemigo. Hablemos de la fe, la esperanza y el valor, glorificando así a Dios. En vez de causar daño con los chismes, hablemos del inigualable poder de Cristo, y conversemos de su gloria, magnificando y exaltando así al Señor Jehová de los ejércitos, y preparándonos para entonar el cántico de victoria en el reino de gloria. Cantando canciones de triunfo y acción de gracias ahora, podemos aprestarnos para entonar el cántico de Moisés y del Cordero cuando nos encontremos sobre el mar de vidrio. La luz del cielo que ilumina el corazón será difundida con palabras agradables, con hechos llenos de amabilidad hacia los que nos rodean. Si nos hemos relacionados con el Señor, podremos decir en el momento de su venida: «He aquí, éste es nuestro Dios; le hemos esperado, y nos salvará» (Isa. 25: 9)

Nota importante: El Señor permanecerá con nosotros durante esta vida, si permitimos que su Espíritu nos guíe y no dejamos de glorificar su nombre. Dios nos da fortaleza. Él es nuestra salvación. Cada mañana gozaos en Él. Encomendémosle el cuidado de nuestra alma como a un fiel Creador; y podemos estar seguros que nunca nos defraudará. Si ponemos nuestra confianza en el Señor, Él nos dará su fortaleza, su gracia, su salvación. (Alza tus ojos).

Oración : Padre enséñanos a relacionarnos contigo como lo hacía Cristo. Queremos introducir en nuestras vidas tanto del cielo como sea posible. Padre sabemos que moriremos y tendremos aflicciones pero ayúdanos para que nunca nos falte la fe y nuestras palabras y conversaciones alienten a otros, te lo pedimos en el nombre de Jesucristo, amén .

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