Pido para Mondoñedo Ferrol a los Reyes Magos, al papa Francisco y al nuncio un obispo entregado y un hombre de Dios como Rafael Vez Palomino, cura de Conil.

El blog de Juan Cejudo: RAFAEL VEZ PALOMINO, PÁRROCO Y CANÓNIGO DE LA  CATEDRAL DE CÁDIZ: ANTES DE MARCHARTE, ¿DIRÁS LA VERDAD? (II …). Juan Cejudo

Se marcha el obispo D. Luis ángel. ¡Que le acompañe la suerte!

Rafael Vez Palomino sería un buen obispo para Mondoñedo Ferrol. Un obispo de todos y para todos. Un obispo trabajador. Un obispo en consonancia con las enseñanzas de su Maestro, que dio prioridad a las debilidades, a la comprensión, y al perdón.

Un cura, al que admiro como persona comprometida y consecuente con lo que es y representa. Rafael Vez sería para Mondoñedo un obispo, digno sucesor de los apóstoles.

 “La Iglesia necesita que todos seamos profetas”, es decir, “hombres de esperanza”, “siempre directos y nunca débiles”, capaces de decir al pueblo «palabras fuertes cuando hay que decirlas» y de llorar juntos si es necesario. He aquí el perfil de profeta delineado por el Papa Francisco, el Papa propuso un verdadero y propio «test» para reconocer al profeta auténtico. No es un anunciador «de desventuras» o «un juez crítico» y ni siquiera «recriminador de oficio». Sobre todo es un cristiano que «recrimina cuando es necesario», siempre «abriendo las puertas» y arriesgando en persona también «la piel» por «la verdad» y para «resanar las raíces y la pertenencia al pueblo de Dios».

 Rafael Vez no tiene pelos en la lengua, hay sabiduría en sus palabras… Rafael dice bien alto y claro lo que debe ser justo y no le falta razón, aunque por ello haya recibido reprimendas de los jerarcas. Rafael siempre tiende la mano al migrante, al desfavorecido, al pobre, al rico, al necesitado, a los niños y cómo no, a los mayores…

Es importante que en este mundo trivializado y gris, sin utopías ni ilusiones encontrar a personas como Rafael Vez Palomino, que por su modo de ser, comuniquen luz y ánimo para que podamos ser humanos y cristianos.

Necesitamos Apóstoles de la escucha, que saben escuchar incluso lo que no es agradable de escucha. Pastores cercanos, que estén en contacto con las personas, que les dediquen más tiempo que a los despachos. Pastores como el cura de Conil que no temen el contacto con la realidad, que hay que conocer y abrazar.

Necesitamos obispos bien formados. Rafael Vez es un cura con buena formación, estudió licenciatura en Sagrada Liturgia en el Pontifico Instituto Litúrgico San Anselmo de Roma, canónigo y Prefecto de ceremonias de la Catedral de Cádiz. Un sacerdote que Predica el Evangelio con convicción y con claridad. Sería un obispo capaz de llevar la propuesta cristiana a los no creyentes. En su trayectoria como cura ha demostrado que encarna los valores del buen pastor, de los que tantas veces nos habla el Papa Francisco.

Mondoñedo Ferrol necesita de pastores que nos ayuden a seguir soñando y forjando la Iglesia que quiso el Señor Jesús «Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían al templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez del corazón.» (Hc 2, 44 – 46).

Necesitamos de obispos que potencien, sin miedo, una pastoral transformadora y misionera, creadora de «comunidades de contraste» como lo eran las comunidades paulinas.

La cercanía a Dios es la fuente del ministerio del obispo. El termómetro de cercanía es la atención a los últimos, a los pobres, y la sobriedad de los obispos será también así.

La proximidad conoce verbos concretos, los del buen samaritano: ver, es decir, no desviar la mirada, y fingir que nada ha pasado, no dejar a la gente esperando y no esconder los problemas debajo de la alfombra. Así que, hacerse cercanos, estar en contacto con las personas, dedicarles más tiempo a ellas que estar trabajando en el escritorio, no temer el contacto con la realidad, del conocer y abrazar. Luego envolver las heridas, hacerse cargo, cuidarlas, desprenderse.

 ¡Necesitamos obispos capaces de sentir el latido de sus comunidades y sus sacerdotes!

Galicia es tierra de acogida. Hermano Rafael, estaríamos encantados de abrirte nuestras casas para que nos hables de María como tú sabes hacerlo, nuestra madre y madre de la Iglesia. Háblanos también de los Apóstoles, los discípulos de Jesús y de sus mártires: de hombres y mujeres que han derramado su sangre por Jesucristo y por su mensaje de amor.

No me cabe ninguna duda de que Rafael Palomino sería un buen obispo para Mondoñedo- Ferrol, un hombre de Dios con un carácter moldeado por el Espíritu Santo, que a su vez influye en sus predicaciones edificándonos a los que le escuchamos, un carácter que debería estar presente en todos los sacerdotes y en todos los obispos para enseñar y capacitar a los hijos de Dios, es lo que requiere y necesita la Iglesia para que pueda crecer, ser edificada y llevar a cabo su llamado. Todo lo que no sea eso, es buscar fuera de lo que la Palabra de Dios tiene para su iglesia, y eso no es deseable. 

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